La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025 a las personas estadounidenses Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell, y al japonés Shimon Sakaguchi, “por sus descubrimientos sobre la tolerancia inmunitaria periférica” que mantiene bajo control el sistema inmunitario.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Identificaron las células T reguladoras y al gen Foxp3 que regulan el sistema inmunitario que identifica a los microorganismos peligrosos que invaden el organismo humano, para evitar que ataquen a los propios tejidos y órganos, como ocurre con algunas enfermedades autoinmunes.
Sus descubrimientos sentaron las bases de un nuevo campo de investigación que ha impulsado el desarrollo de posibles tratamientos contra algunos tipos de cáncer y enfermedades autoinmunes, así como prevenir complicaciones graves de los trasplantes de células, tejidos u órganos.
El sistema inmunitario es una obra maestra de la evolución que protege al organismo de miles de virus, bacterias y otros microorganismos que constantemente intentan invadirlo. Sin un sistema inmunitario funcional no sobrevivirían los seres humanos. Todos esos microorganismos tienen apariencias y características diferentes y muchos han desarrollado camuflajes para pasar desapercibidos, pero el sistema inmunitario es capaz de identificar mil billones de microorganismos, como el coronavirus de la COVID-19.
La y los galardonados realizaron descubrimientos revolucionarios e identificaron las células T reguladoras, que son los vigilantes del sistema inmunitario, que determinan qué debe atacar y qué debe defender. “Sus descubrimientos han sido decisivos para comprender cómo funciona el sistema inmunitario y por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunitarias graves”, afirma Olle Kämpe, presidente del Comité Nobel, al anunciar el galardón.
Durante mucho tiempo, los científicos pensaron que las células inmunitarias maduran mediante un proceso llamado tolerancia inmunitaria central. Sin embargo, Shimon Sakaguchi (1951), de la Universidad de Osaka, Japón, realizó el primer descubrimiento clave en 1995: demostró que el sistema inmunitario es más complejo de lo que se creía y encontró una nueva clase de células que protegen al organismo de las enfermedades autoinmunes, un especie de mecanismo de autocontrol.

Los descubrimientos de los hoy galardonados han impulsado el campo de la tolerancia periférica y el desarrollo de tratamientos médicos para padecimientos como el cáncer y las enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la artritis, lupus y la esclerosis múltiple, entre otros, así como mejorar el éxito de trasplantes de células, tejidos y órganos, cuyos tratamientos se encuentran actualmente en experimentación clínica.
En sus experimentos, Sakaguchi demostró que los ratones que carecían de estas células protectoras desarrollaban enfermedades autoinmunes en la tiroides, el páncreas y otros órganos, y que administrarles una solución que contenía células T reguladoras detenía la progresión de la enfermedad.
Posteriormente, en 2001, Mary Brunkow (1961), del Instituto de Biología de Sistemas en Seattle, y Fred Ramsdell (1960), del Sonoma Biotherapeutics en San Francisco, llevaron a cabo el otro descubrimiento clave al explicar por qué una cepa específica de ratones era particularmente vulnerable a las enfermedades autoinmunes.
Descubrieron que los ratones presentaban una mutación en un gen al que denominaron Foxp3, esencial en el sistema inmunitario. También demostraron que las mutaciones en el equivalente humano de ese gen causan el síndrome IPEX (transtorno autoinmune grave y raro, de origen genético que puede causar diabetes y a veces alteraciones en la piel).
Dos años después, Shimon Sakaguchi logró vincular estos descubrimientos y demostró que el gen Foxp3 se encarga del desarrollo de las células reguladoras, ahora conocidas como linfocitos T, que monitorizan a otras células inmunitarias y garantizan que el sistema inmunitario –en un proceso denominado tolerancia inmunitaria periférica– tolere los propios tejidos y órganos del cuerpo.

En busca de tratamientos clínicos
Los descubrimientos de los hoy galardonados han impulsado el campo de la tolerancia periférica y el desarrollo de tratamientos médicos para padecimientos como el cáncer y las enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la artritis, lupus y la esclerosis múltiple, entre otros, así como mejorar el éxito de trasplantes de células, tejidos y órganos, cuyos tratamientos se encuentran actualmente en experimentación clínica.
“Sus descubrimientos ayudan a explicar cómo mantenemos nuestro sistema inmunitario bajo control para poder combatir todos los microbios imaginables y, aun así, evitar las enfermedades autoinmunes”, dijo Marie Wahren-Herlenius, del Instituto Karolinska, en la conferencia de prensa en la que se anunció el premio.
Al recibir la noticia por parte de Adam Smith, del Comité Nobel, Mary E. Brunkow dijo que en el trabajo galardonado aprovecharon una mutación en un ratón que provoca un defecto inmunitario interesante y que luego ella y sus colegas pudieron vincular con una enfermedad humana muy poco frecuente en infantes.
“Era evidente que existía cierta superposición genética entre las afecciones humanas y las del ratón”, mencionó la laureada con el Premio Nobel de Medicina 2025. “Una vez que tuvimos una idea de la genética y la ubicación genética del gen mutante, fue todo un reto molecular llegar a esa mutación exacta, ya que se trataba de una alteración genética muy pequeña que provoca un cambio bastante profundo en el sistema inmunitario”.
Mary Brunkow es la catorceava mujer en recibir el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, mientras que 216 hombres han sido galardonados con esta máxima distinción. Las otras mujeres Nobel en este campo son Gerty Cori (1947), Rosalyn Yalow (1977), Barbara McClintock (1983), Rita Levi-Montalcini (1986), Gertrude Belle Elion (1988), Christiane Nüsslein-Volhard (1995), Linda Buck (2004), Françoise Barré-Sinoussi (2008), Carol W. Greider y Elizabeth H. Blackburn (2009), May-Britt Moser (2014), Tu Youyou (2015) y Katalin Karikó (2023).
Estas aportaciones permitieron a los científicos distinguir con claridad estas células inmunitarias de otras, lo que impulsó la comprensión de su papel en la inmunología y en diversas patologías. Por ejemplo, en diversos mapeos que se han realizado de tumores se demuestra que pueden atraer grandes cantidades de células T reguladoras que los protegen del sistema inmunitario. Por lo tanto, los investigadores buscan maneras de desmantelar esta barrera de células T reguladoras para que el sistema inmunitario pueda acceder y destruir a los tumores.

“Sus descubrimientos han sido decisivos para comprender cómo funciona el sistema inmunitario y por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunitarias graves”: Olle Kämpe, presidente del Comité Nobel.
“Creo que esto animará a inmunólogos y médicos a aplicar las células T reguladoras para tratar diversas enfermedades inmunológicas, controlar la inmunidad contra el cáncer o los trasplantes, o incluso a realizar trasplantes de órganos más seguros y eficaces para prevenir el rechazo”, señaló Shimon Sakaguchi, Premio Nobel de Medicina 2025, quien expresó su deseo de que pronto surja un tratamiento clínico real a partir de sus descubrimientos. “Siempre me he sentido impulsado por el deseo de encontrar nuevas formas de combatir las enfermedades”.
En las enfermedades autoinmunes, los investigadores buscan promover la formación de más células T reguladoras. En estudios piloto, se administra a los pacientes un compuesto llamado interleucina-2, que facilita el desarrollo de las células T reguladoras. También se investiga si la interleucina-2 puede utilizarse para prevenir el rechazo de órganos tras un trasplante.
Otra estrategia que los investigadores están probando para ralentizar un sistema inmunitario hiperactivo consiste en aislar células T reguladoras de un paciente y multiplicarlas en el laboratorio. Estas se devuelven al paciente, quien así tendrá más células T reguladoras en su organismo. En algunos casos, los investigadores también modifican las células T, colocando anticuerpos en su superficie que funcionan como una etiqueta de dirección. Esto permite a los investigadores enviar estos protectores celulares a un hígado o riñón trasplantado, por ejemplo, y proteger el órgano de ataques del sistema inmunitario.
En Sonoma Biotherapeutics, la empresa que cofundó Ramsdell en 2019, busca desarrollar tratamientos contra la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes basadas en las células T reguladoras.
Existen muchos más ejemplos de cómo los investigadores están probando el uso de las células T reguladoras para combatir enfermedades. Gracias a sus descubrimientos revolucionarios, Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi han aportado conocimientos fundamentales sobre cómo se regula y mantiene bajo control el sistema inmunitario. De este modo, han aportado el mayor beneficio a la humanidad.

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