Hoy lo sabemos todas y todos, excepto la clase política mexicana: la ciencia, la innovación y el avance tecnológico son la base del crecimiento económico. Quienes se encargaron de demostrarlo científicamente en las décadas de los 80 y 90 fueron el estadounidense Joel Mokyr, el francés Philippe Aghion y el canadiense Peter Howitt, quienes por esta contribución fueron reconocidos por la Real Academia Sueca de Ciencias con el Premio Nobel de Economía 2025.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!“Gracias al avance tecnológico y la innovación durante los dos últimos siglos, por primera vez en la historia, el mundo ha experimentado un crecimiento económico sostenido”, señaló la Academia Sueca de Ciencias al anunciar el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel —que desde 1969 reconoce los trabajos, investigaciones y descubrimientos destacados en el ámbito económico.el Premio Nobel. “Esto ha sacado a un gran número de personas de la pobreza y ha sentado las bases de nuestra prosperidad”.
Desde enfoques económicos complementarios, los tres investigadores mostraron cómo la innovación científica y tecnológica, sumada a la competencia en el mercado, impulsa el crecimiento económico de las sociedades de forma sostenida y cómo las nuevas tecnologías reemplazan a las antiguas, por ello, obtuvieron el máximo galardón.
La mitad del premio es para el historiador económico Joel Mokyr, de la Universidad Northwestern en Illinois, quien en los años 80 “identificó los prerrequisitos para el crecimiento sostenido a través del progreso tecnológico”. Sus trabajos en la historia de la economía analizan los vínculos entre industrialización, crecimiento económico y bienestar.
Describió los mecanismos que permiten que los avances científicos y las aplicaciones prácticas se complementen y creen un proceso autogenerado que conduce al crecimiento económico sostenido, un proceso que desafía los intereses predominantes. Demostró que, para que las innovaciones sucedan la sociedad necesita saber que algo funciona y también por qué, y que gracias a la Revolución Industrial la humanidad no solo se abrió a nuevos descubrimientos e inventos, sino a nuevas ideas y al cambio.
En el pasado, el crecimiento económico no era la norma ni se percibía así, pero ahora es indispensable, es la normalidad. La diferencia clave radica en lo que Mokyr llama “conocimiento útil”, o innovaciones basadas en la comprensión científica. Los avances durante la Revolución Industrial, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, como las mejoras en las máquinas de vapor, se pudieron realizar de forma sistemática en lugar de por ensayo y error –como se hacía anteriormente–, lo que derivó en mejores desarrollos técnicos que generaron crecimiento económico sostenido.
“Gracias al avance tecnológico y la innovación durante los dos últimos siglos, por primera vez en la historia, el mundo ha experimentado un crecimiento económico sostenido”: Academia Sueca de Ciencias al anunciar el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel.

Innovación tecnológica
Los economistas suelen medir el crecimiento económico en función del aumento del producto interno bruto (PIB), pero en realidad, implica mucho más que solo dinero. Nuevos medicamentos, autos más seguros, mejores alimentos, formas más eficientes de calentar e iluminar nuestros hogares, internet y mayores oportunidades de comunicación con otras personas a mayor distancia: estos son solo algunos de los factores que componen el crecimiento.
Joel Mokyr demostró que es necesario un flujo continuo de conocimiento útil, que consta de dos partes: la primera es lo que denomina conocimiento proposicional, una descripción sistemática de las regularidades del mundo natural que demuestran por qué algo funciona; la segunda es el conocimiento prescriptivo, como instrucciones prácticas, dibujos o recetas que describen lo necesario para que algo funcione.
Antes de la Revolución Industrial, de acuerdo con Mokyr, la innovación tecnológica se basaba principalmente en el conocimiento prescriptivo. La gente sabía que algo funcionaba, pero no por qué. El conocimiento proposicional, como en las matemáticas y la filosofía natural, se desarrolló sin referencia al conocimiento prescriptivo, lo que dificulta e incluso imposibilita la construcción del conocimiento existente.
A partir de esa revolución, los científicos comenzaron a insistir en métodos de medición precisos, experimentos controlados y en que los resultados fueran reproducibles, lo que condujo a una mejor retroalimentación entre el conocimiento proposicional y el prescriptivo. Esto incrementó la acumulación de conocimiento útil que podía utilizarse en la producción de bienes y servicios.
Ejemplos típicos incluyen la mejora de la máquina de vapor gracias a los conocimientos contemporáneos sobre la presión atmosférica y el vacío, y los avances en la producción de acero gracias a la comprensión de cómo el oxígeno reduce el contenido de carbono del arrabio fundido. El aumento de conocimientos útiles facilitó la mejora de las invenciones existentes y les brindó nuevas áreas de aplicación.
Antes de la Revolución Industrial la innovación tecnológica se basaba principalmente en el conocimiento prescriptivo. La gente sabía que algo funcionaba, pero no por qué.

Destrucción creativa
Philippe Aghion, del Colegio de Francia en París, y Peter Howitt, de la Universidad Brown, por su parte, reciben la otra mitad del Premio por desarrollar la “teoría del crecimiento sostenido mediante la destrucción creativa”, con un modelo matemático que indica que cuando un producto nuevo y mejor entra al mercado, las empresas que venden los productos antiguos quedan obsoletas. Su modelo mostró, en 1992, cómo la competencia entre empresas que venden nuevos productos permite la entrada de innovaciones al mercado y desplaza a los productos más antiguos.
La innovación representa algo nuevo y, por lo tanto, es creativa. Sin embargo, también es destructiva, ya que la empresa con la tecnología anticuada se vuelve obsoleta y se ve superada por la competencia. Los científicos demostraron que estos son los mecanismos de mercado que subyacen al crecimiento sostenido.
“En los últimos 200 años, el mundo ha experimentado un crecimiento económico sin precedentes. Su base es el flujo constante de innovación tecnológica; el crecimiento económico sostenido se produce cuando las nuevas tecnologías reemplazan a las antiguas, como parte del proceso conocido como destrucción creativa”, señala el fallo de la Real Academia Sueca de Ciencias. “Los galardonados de este año en ciencias económicas explican, utilizando diferentes métodos, por qué fue posible este desarrollo y qué se necesita para un crecimiento continuo”.
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, el nivel de vida no cambió considerablemente de una generación a otra, a pesar de importantes descubrimientos esporádicos. Estos a veces condujeron a una mejor calidad de vida, pero el crecimiento siempre se detuvo.
El crecimiento surge de la destrucción creativa que se basa en la innovación, pero también es destructivo porque los productos antiguos se vuelven obsoletos y pierden su valor comercial. Con el tiempo, este proceso ha transformado fundamentalmente nuestras sociedades; en el lapso de uno o dos siglos, casi todo ha cambiado.
Aghion y Howitt se dieron cuenta de que este proceso transformador, en el que empresas y empleos desaparecen y son reemplazados continuamente, es la base del crecimiento sostenido. Una empresa que tiene una idea para un producto mejor o un medio de producción más eficiente, puede superar a otras y convertirse en líder del mercado. Sin embargo, tan pronto como esto sucede, crea un incentivo para que otras empresas mejoren aún más el producto o el método de producción y, así, asciendan a la cima.

Philippe Aghion y Peter Howitt, demostraron que las empresas que venden los productos antiguos quedan obsoletas. la competencia entre empresas que venden nuevos productos permite la entrada de innovaciones al mercado y desplaza a los productos más antiguos.
Progreso científico
La tecnología avanza rápidamente e impacta a todas las personas, con nuevos productos y métodos de producción que reemplazan a los antiguos en un ciclo interminable. Esta es la base del crecimiento económico sostenido, que se traduce en una mejor calidad de vida, salud y bienestar para las personas de todo el mundo.
Aunque una mayor inversión en la inversión en ciencia y tecnología no garantiza por sí sola mayores tasas de crecimiento, sono que se requiere reemplazar las empresas ineficientes para dar cabida a otras con nuevas ideas y mejores tecnologías. En la historia reciente hay múltiples ejemplos, como el tránsito de la tecnología analógica a la digital, del vapor a la combustión interna, el surgimiento de la tecnología aeronáutica y espacial, o el impacto de internet y la inteligencia artificial.
La innovación tecnológica y los avances científicos dieron lugar a un ciclo interminable de innovación y progreso, en lugar de ser eventos aislados, condujo a un crecimiento sostenido y notablemente estable. Pero los galardonados también destacan que alrededor de este crecimiento sostenido gravitan amenazas como los monopolios y oligopolios empresariales, las restricciones a la libertad académica y científica, o las limitaciones al conocimiento abierto.
“Si no respondemos a estas amenazas, la maquinaria que nos ha dado un crecimiento sostenido, la destrucción creativa, podría dejar de funcionar, y tendríamos que volver a acostumbrarnos al estancamiento”, advierte John Hassler, presidente del Comité Nobel en Ciencias Económicas.
Los galardonados han demostrado que el estancamiento económico ha sido la norma durante la mayor parte de la historia de la humanidad; de ahí la importancia de que la sociedad tenga las condiciones propicias para innovadores y emprendedores cualificados, que orienten el desarrollo tecnológico y el avance científico de la sociedad al tiempo que sirvan como herramientas para enfrentar problemas como el cambio climático, la contaminación, la resistencia a los antibióticos, el aumento de la desigualdad y el uso insostenible de los recursos naturales.
Este premio subraya la importancia de invertir en ciencia para impulsar la innovación y el crecimiento económico a largo plazo. Los economistas y políticos deberían comprender las condiciones que conducen al progreso social.


