Uno de los primeros obstáculos para luchar contra la pandemia ha sido la falta de pruebas de diagnóstico precisas, rápidas y masivas. La RT-PCR requiere equipo especializados y entre 6 y 72 horas; sin embargo, un equipo de científicos desarrolló una prueba con tecnología de edición genética CRISPR que arroja resultados en 45 minutos, a partir de una muestra de saliva.
Han pasado dos meses desde la alarma del gobierno chino y un mes desde la alerta internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y nuestro gobierno continúa soslayando la gravedad del problema: no se ha preparado ningún plan o estrategia ya sea de prevención o de contención. Al menos no se ha informado nada al respecto desde el púlpito mañanero.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió declarar ayer la emergencia internacional por el brote del coronavirus de Wuhan o 2019-nCoV como un riesgo internacional que requiere la coordinación de acciones globales contra un probable brote pandémico y proteger a países que no cuentan con los medios para combatir la posible llegada del virus, como México.
Aunque los políticos y funcionarios mexicanos digan que el país tiene la capacidad para responder ante una eventual emergencia, esto no es así. Los gobiernos mexicanos no aprendieron de la experiencia de la influenza A H1N1 y en la actualidad todavía se carece de la capacidad científica, política, informativa y del sistema de salud para enfrentar una nueva pandemia.