A diferencia del ser humano –que evolucionó mediante lo que Charles Darwin definió como “selección natural”¬ a través de la adaptación al medio ambiente–, los perros son el producto de la “selección humana”. Así, las particularidades de cada linaje o raza les permitieron desarrollar habilidades naturales y comportamientos distintivos como el pastoreo, la caza o la vigilancia.
La especie extinta de mamíferos emigró repetidamente durante los ciclos glacial-interglaciales del Pleistoceno por las drásticas oscilaciones de temperatura en América del Norte, desde México hasta Alaska y Canadá. Estos hallazgos ayudan a comprender las posibles respuestas ecológicas de las especies actuales de animales frente al calentamiento global.