Se han llevado a cabo investigaciones para analizar el efecto de las cloroquinas y sus derivados con resultados contradictorios, pero desde que Donald Trump, sin bases científicas, admitió que se automedica hidroxicloroquina y ha promovido su autoconsumo como una “cura milagrosa” contra COVID-19, estos compuestos, que se usan contra el paludismo, se encuentran en la palestra médica internacional.
Investigadores australianos del Instituto Peter Doherty en Melbourne, anunciaron que pudieron aislar y cultivar en células al nuevo coronavirus de Wuhan o 2019-nCoV, en su laboratorio; lo obtuvieron de la primera persona diagnosticada con la infección en Australia. Ahora, los pueden usar en investigaciones para conocer su comportamiento y sus características.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió declarar ayer la emergencia internacional por el brote del coronavirus de Wuhan o 2019-nCoV como un riesgo internacional que requiere la coordinación de acciones globales contra un probable brote pandémico y proteger a países que no cuentan con los medios para combatir la posible llegada del virus, como México.
Aunque los políticos y funcionarios mexicanos digan que el país tiene la capacidad para responder ante una eventual emergencia, esto no es así. Los gobiernos mexicanos no aprendieron de la experiencia de la influenza A H1N1 y en la actualidad todavía se carece de la capacidad científica, política, informativa y del sistema de salud para enfrentar una nueva pandemia.