Una flor fosilizada de 28 milímetros de diámetro conservada en ámbar y que fue descubierta en los bosques bálticos del norte de Europa en 1878, revela el clima que predominó en el norte de Europa hace 34 millones de años.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Data del Eoceno tardío, hace entre 34 y 38 millones de años, y es excepcionalmente grande con casi tres veces el tamaño de otras flores conservadas en ámbar, lo que la convierte en la mayor preservada hasta ahora.
La resina conservó organismos tridimensionales con gran fidelidad, incluidos artrópodos, hongos, briófitos, líquenes, así como pequeñas inclusiones de plantas con semillas, como hojas, flores, amentos y polen. Estos registros son raros y arrojan nuevos conocimientos sobre los paleoecosistemas y su biota antigua.

De acuerdo con el equipo de científicos encabezado por Eva Maria Sadowski, del Museo de Historia Natural de Berlín, se considera que proviene de una antigua planta de hoja perenne con flores llamada Stewartia kowalewskii.
Los investigadores publicaron el análisis en la revista Scientific Reports y en él señalan que las propiedades de la resina habrían ayudado a evitar que los organismos que crecieron en la flor causaran daños.

Los investigadores afirman que Symplocos kowalewskii formaba parte del hábitat boscoso del área conocida como “bosque de ámbar báltico”, donde probablemente prevalecieron condiciones húmedas y templadas cálidas.
Además, encontraron restos de coníferas hiperdiversas, así como de hongos y líquenes, lo que demuestra que el bosque de ámbar báltico era heterogéneo, incluyendo pantanos costeros, ciénagas, bosques ribereños y bosques mixtos de coníferas y angiospermas entremezclados con áreas abiertas.