Las capacidades genéticas de la pequeña marsopa endémica del Golfo de California, le permiten sortear las limitaciones endogámicas de su pequeña población, por lo que un equipo de científicos mexicano-estadounidense sostiene que aunque solo quedan 10 ejemplares, si se impide el 96% de sus muertes en los próximos 50 años, podría evitar su extinción inminente.