Casi un mes después del anuncio con fanfarria de “la primera vacuna del mundo contra la COVID-19” los científicos rusos publicaron la primera evidencia científica de su ensayo Fase 1-2 en un pequeño grupo de 76 personas, y aunque produce niveles modestos de anticuerpos contra el coronavirus, para conseguirse una vacuna aún faltan ensayos masivos en grupos vulnerables y de control.
La vacuna Sputnik V, anunciada por el gobierno ruso como la primera vacuna del mundo contra la COVID-19, aún no prueba su efectividad en ensayos clínicos de Fase 3 como se establece en los procedimientos científicos para el desarrollo de vacunas y tampoco proporciona evidencia científica de su efectividad, sin embargo, ya se comercializa en el que será un mercado muy disputado.