El Sistema Nacional de Investigadores pasó de ser una medida emergente hace 37 años a una política pública permanente modificada esta semana, que ha servido para complementar el salario de los científicos y también como un mecanismo de control, pero que no soluciona el problema de fondo: México tiene una comunidad científica insuficiente para resolver sus problemas, como la pandemia de COVID-19.
La empresa desarrolladora del medicamento remdesivir, uno de los antivirales más prometedores contra la pandemia, anunció que el costo de su tratamiento será de 53 pesos por paciente, pero a los países pobre hará un descuento. Quizá a México se lo venda en 25 mil pesos por paciente. El precio es elevado. Es el costo de la dependencia científica para un país como el nuestro.
El gobierno mexicano prefiere comprar tecnologías que desarrollar las propias. Al igual que las anteriores administraciones predominan funcionarios analfabetos científicos que ignoran el impacto de la ciencia en la economía, la sociedad y la cultura. Desde hace décadas no se ha invertido en la investigación en la salud y por ello nuestro país es incapaz de enfrentar la pandemia de COVID-19.