Estos cuerpos de agua representan el 87% del agua dulce del planeta por lo que son un recurso fundamental para los ecosistemas terrestres y los seres vivos. La reducción del almacenamiento de líquido combinado con su uso creciente e insostenible, está generando una crisis ambiental sin precedentes caracterizada por la sequía a ritmos cada vez más acelerados e intensos en todo el mundo.
Más de la mitad de los principales acuíferos del mundo se están agotando, muchos de ellos a un ritmo alarmante; están a punto de secarse ocho millones de pozos que se utilizan para bombear el agua en 40 países, entre ellos México, lo que formará una nueva brecha de desigualdad: los países ricos que pueden para pagar el costo de perforar a mayor profundidad y los que no.