Sexenio tras sexenio, la ciencia y la tecnología han estado sujetas a recortes y a los vaivenes presupuestales y desde hace décadas, los procedimientos administrativos del Conacyt han sido sumamente lentos y no han sido del todo transparentes. Siempre hay retraso en la publicación de las convocatorias o en la entrega de los recursos económicos para los proyectos de investigación.