Los descubrimientos fundamentales de Katalin Karikó y Drew Weissman con la molécula mensajera ARNm sentaron las bases para las vacunas exitosas contra la pandemia de COVID-19, que salvaron millones de vidas en todo el planeta; por ello recibieron el Premio Nobel de Medicina 2023. Pero el camino no fue nada sencillo, principalmente para Karikó, el verdadero cerebro de esta tecnología.