Más de la mitad de los principales acuíferos del mundo se están agotando, muchos de ellos a un ritmo alarmante; están a punto de secarse ocho millones de pozos que se utilizan para bombear el agua en 40 países, entre ellos México, lo que formará una nueva brecha de desigualdad: los países ricos que pueden para pagar el costo de perforar a mayor profundidad y los que no.