En clara violación a los derechos humanos y leyes humanitarias internacionales, el ejército ruso ha atacado 64 hospitales ucranianos –entre 2 y 3 diarios–, afectando a 18 millones de personas. La destrucción de la infraestructura sanitaria implica el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas como COVID-19, sarampión, poliomielitis, tuberculosis, VIH y enfermedades gastrointestinales.
La invasión rusa, iniciada la semana pasada, afectará negativamente al sistema científico de Ucrania compuesto por 60 mil investigadores de mil 143 centros de investigación, empresas y universidades. La infraestructura resultará dañada, las investigaciones interrumpidas y lamentablemente se perderán vidas humanas en estos sectores. El impacto será imprevisible y catastrófico.