Al estrellar la nave espacial DART de frente contra Dimorphos, a una velocidad de 22 mil 500 km/h –18 veces la velocidad del sonido–, la NASA probó que es posible impactar a un asteroide. Ahora, los científicos analizan si el impacto pudo modificar su trayectoria como la primera demostración tecnológica de defensa planetaria contra objetos potencialmente peligrosos.