Según las nada confiables y desactualizadas cifras oficiales, hasta hoy se han perdido 200 mil 211 vidas por la COVID-19; de acuerdo con los cálculos de científicos y especialistas, alrededor de 500 mil mexicanos y mexicanas han perdido la vida. Múltiples veces catastrófica, millones de veces dolorosa y trágica. Así ha resultado la pésima “gestión” del gobierno mexicano de la pandemia.
Para el gobierno y legisladores de la 4T hay mexicanos de primera y de segunda clase. Mientras que la población general tiene que pagar con su propio bolsillo las pruebas de diagnóstico de COVID-19 y cubrebocas, se han destinado millones de pesos públicos para dotar de estas herramientas para proteger a funcionarios y políticos. Para la población general “no sirven”, pero para los políticos sí.