La secuencia del genoma de la mandíbula del fósil de un oso polar de 130 mil años de antigüedad indica que estos mamíferos se cruzaron con osos pardos durante una crisis climática ocurrida hace 150 mil años. Esto ocasionó la pérdida de diversidad genética durante la evolución del oso polar, que ahora enfrenta el derretimiento de su hábitat (el hielo ártico) por el cambio climático antropogénico.