El gobierno mexicano anunció que comprará y aplicará entre las niñas y niños de nuestro país la vacuna Abdala, una de las cinco vacunas contra la Covid-19 que desarrollan científicos cubanos, sin embargo, aún no se han publicado sus resultados de la Fase 3 de experimentación clínica, indispensable para su uso seguro, y tampoco los ensayos realizados en menores.
La compañía farmacéutica estadounidense Merck anunció este viernes que los resultados del ensayo clínico de fase 3 de su medicamento anti COVID-19 llamado MK-4482 o molnupiravir, redujo en un 50% el riesgo de hospitalización o muerte en pacientes adultos de riesgo, no hospitalizados.
La vacuna anti COVID-19 desarrollada por BioNTech-Pfizer BNT162b2 de ARN mensajero, es efectiva y segura en personas de entre 5 y 11 años. Los resultados del ensayo clínico de fase 2-3 indican que dos dosis inyectadas de 10 microgramos (una tercera parte de la utilizada en adultos), administradas con 21 días de separación, genera una respuesta sólida de anticuerpos neutralizantes en niños y niñas.
Casi un mes después del anuncio con fanfarria de “la primera vacuna del mundo contra la COVID-19” los científicos rusos publicaron la primera evidencia científica de su ensayo Fase 1-2 en un pequeño grupo de 76 personas, y aunque produce niveles modestos de anticuerpos contra el coronavirus, para conseguirse una vacuna aún faltan ensayos masivos en grupos vulnerables y de control.
La vacuna Sputnik V, anunciada por el gobierno ruso como la primera vacuna del mundo contra la COVID-19, aún no prueba su efectividad en ensayos clínicos de Fase 3 como se establece en los procedimientos científicos para el desarrollo de vacunas y tampoco proporciona evidencia científica de su efectividad, sin embargo, ya se comercializa en el que será un mercado muy disputado.
Como parte del ensayo global Solidaridad (Solidarity) para encontrar terapias contra la pandemia de COVID-19, la Organización Mundial de la Salud está probando la efectividad y seguridad de algunos de los medicamentos antivirales que ya existen entre los que destaca el remdesivir, desarrollado originalmente contra la hepatitis C, pero que ha sido exitoso contra el Ébola.