Los refrescos y las bebidas azucaradas contribuyen a las enfermedades cardiometabólicas como la diabetes tipo 2 y males cardiovasculares, tanto de forma directa como a través del aumento de peso, indica un estudio global realizado en 184 países. Tan solo en 2020, fueron responsables de 3 millones 400 mil nuevos casos y 340 mil fallecimientos en el mundo.
Pruebas en más de 3 mil personas durante tres años, demostraron la relación directa del edulcorante artificial eritritol, utilizado como sustituto del azúcar en alimentos y bebidas, con riesgo de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, puede predisponer la formación coágulos en sangre y trombosis; el peligro se duplica en personas con males cardíacos preexistentes.