En la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP30) celebrada en Belém, Brasil, se eliminaron nuevamente las palabras “combustibles fósiles” en el acuerdo final, lo que significó un grave retroceso. Nuevamente se privilegiaron los intereses de unas cuantas empresas y países, por encima de la salud climática del mundo, cuyos daños afectan a 8 mil millones de personas.
La secuencia del genoma de la mandíbula del fósil de un oso polar de 130 mil años de antigüedad indica que estos mamíferos se cruzaron con osos pardos durante una crisis climática ocurrida hace 150 mil años. Esto ocasionó la pérdida de diversidad genética durante la evolución del oso polar, que ahora enfrenta el derretimiento de su hábitat (el hielo ártico) por el cambio climático antropogénico.