Anunciada con bombo y platillo durante una de las mañaneras de López Obrador como una vacuna de origen mexicano, de ahí su nombre de Patria, se trata en realidad de un desarrollo patentado por científicos estadounidenses. También licenciada por otras naciones, el gobierno mexicano ha desembolsado cantidades millonarias, pero el ejercicio de estos recursos se mantiene en la opacidad.
La etapa final de los ensayos clínicos de la inmunización se lleva a cabo en 30 mil personas, el 28% de los diversos grupos étnicos de la sociedad estadounidense. La vacuna ARNm-1273 está hecha del material genético del SARS-CoV-2 que funciona como antígeno que, al introducirse en las células humanas, genera una respuesta del sistema inmunitario y produce anticuerpos contra el coronavirus.