Gracias a la secuenciación del genoma humano y a los avances en ingeniería genética la humanidad está dando el paso hacia la medicina de precisión, para combatir enfermedades hasta ahora incurables. Ese pronóstico es una realidad cada vez más cercana contra la enfermedad más mortífera del planeta: el cáncer.
Investigadores de todo el mundo buscan un modelo animal que les permita llevar a cabo experimentos para probar en ellos la eficacia de tratamientos, medicamentos y de posibles vacunas; para ello, evalúan la susceptibilidad al nuevo coronavirus de diferentes animales de laboratorio, así como de animales de compañía, entre ellos ratones, hurones, monos, hámsters, felinos y otros.