La exposición intensiva a las partículas finas PM2.5 y a las nanopartículas tóxicas del aire de la Ciudad de México genera la formación de las proteínas tau y beta amiloide, características del Alzheimer. La contaminación atmosférica está generando problemas cognitivos que empiezan desde la niñez y se encuentran en el 99% de las y los capitalinos, en su tercera y cuarta décadas de vida.