Un análisis de la historia evolutiva del nuevo coronavirus identifica al SARS-CoV-2 como descendiente directo del virus RaTG13, que ha estado circulando entre los murciélagos desde hace más de 70 años; el estudio señala al patógeno como el más probable origen filogenético de la pandemia y afirma que saltó directamente desde los pequeños mamíferos voladores al ser humano.
La decodificación de la información genética contenida en alrededor de 20 mil genes contribuye a entender la adaptación y evolución de estos fascinantes mamíferos voladores que les permitieron desarrollar la ecolocalización, su capacidad para ralentizar el envejecimiento, así como su resistencia a los coronavirus, al Ébola y al cáncer, entre otras habilidades.