Científicos de EE. UU. y Francia realizaron el primer vuelo basado en la propulsión iónica de estado sólido que no requiere combustibles de origen fósil ni motores de combustión con partes móviles, sino que utiliza átomos o moléculas del aire cargados eléctricamente, mejor conocidas como iones, que podría ser una alternativa para la aviación del futuro.