Desde hace siglos el ser humano ha soñado con la posibilidad de regenerar sus miembros amputados u órganos dañados como lo hace el axolote. El anfibio de origen mexicano además de regenerar sus extremidades, puede reconstruir su médula espinal lesionada, las células de su retina o la mitad de su cerebro. Su secreto está en su genoma 10 veces más grande que el del ser humano con 32 mil millones de pares de bases y 23 mil genes.
Personas que tienen variaciones en un conjunto de seis genes que se encuentran en el brazo corto del cromosoma 3 y que pertenecen al grupo sanguíneo tipo A tienen más susceptibilidad genética ante COVID-19 y un 50% más probabilidades de sufrir insuficiencia respiratoria grave, señala un estudio realizado entre mil 980 pacientes de Italia y España.