Por primera vez se comprende el vínculo entre las hormonas del estrés en los roedores con la interrupción del crecimiento del cabello. La hormona corticosterona generada por el estrés crónico y sostenido en los animales interrumpe la producción de una proteína, llamada GAS6, que inhibe la activación de las células madre del folículo piloso, lo que reduce el crecimiento del pelo.