En la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP30) celebrada en Belém, Brasil, se eliminaron nuevamente las palabras “combustibles fósiles” en el acuerdo final, lo que significó un grave retroceso. Nuevamente se privilegiaron los intereses de unas cuantas empresas y países, por encima de la salud climática del mundo, cuyos daños afectan a 8 mil millones de personas.