Hace más de 70 años en una pequeña empresa mexicana llamada Syntex, un grupo notable de científicos encabezado por Luis Miramontes obtuvo de una planta de la medicina tradicional mexicana una hormona llamada noretisterona, un antiovulatorio que se convirtió en el activo principal de la píldora anticonceptiva, que revolucionó la salud, la sexualidad y a la sociedad.