Una vez más la voluntad política colectiva de los más ricos fue insuficiente para tomar las medidas urgentes, profundas y sostenidas contra el cambio climático, principalmente del G20. Durante la clausura de la COP26, António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas expreso: “Nuestro frágil planeta pende de un hilo. Seguimos llamando a la puerta de la catástrofe climática”.
Debido a las restricciones de movilidad implementadas en todo el mundo por la pandemia de COVID-19, durante 2020 hubo una reducción de 34 gigatoneladas de dióxido de carbono lo que significó una disminución del 7% de las emisiones globales de ese gas de efecto invernadero. Los científicos sugieren mantener reducciones globales durante toda la década, para cumplir con el Acuerdo Climático de París.