Como parte del ensayo global Solidaridad (Solidarity) para encontrar terapias contra la pandemia de COVID-19, la Organización Mundial de la Salud está probando la efectividad y seguridad de algunos de los medicamentos antivirales que ya existen entre los que destaca el remdesivir, desarrollado originalmente contra la hepatitis C, pero que ha sido exitoso contra el Ébola.
Uno de los primeros obstáculos para luchar contra la pandemia ha sido la falta de pruebas de diagnóstico precisas, rápidas y masivas. La RT-PCR requiere equipo especializados y entre 6 y 72 horas; sin embargo, un equipo de científicos desarrolló una prueba con tecnología de edición genética CRISPR que arroja resultados en 45 minutos, a partir de una muestra de saliva.
Investigadores australianos del Instituto Peter Doherty en Melbourne, anunciaron que pudieron aislar y cultivar en células al nuevo coronavirus de Wuhan o 2019-nCoV, en su laboratorio; lo obtuvieron de la primera persona diagnosticada con la infección en Australia. Ahora, los pueden usar en investigaciones para conocer su comportamiento y sus características.
Aunque los políticos y funcionarios mexicanos digan que el país tiene la capacidad para responder ante una eventual emergencia, esto no es así. Los gobiernos mexicanos no aprendieron de la experiencia de la influenza A H1N1 y en la actualidad todavía se carece de la capacidad científica, política, informativa y del sistema de salud para enfrentar una nueva pandemia.