Diversos países que buscan dejar atrás lo antes posible las medidas restrictivas por la pandemia como Alemania, Chile, Estados Unidos, Italia y Reino Unido han propuesto emitir “pasaportes de inmunidad” o de “libre riesgo” que garanticen supuesta inmunidad a los individuos que han sido infectados por SARS-CoV-2, pero la comunidad científica internacional rechaza dichos certificados.
Aún se ignora la causa, pero la sangre de los enfermos de COVID-19 presenta signos de engrosamiento y coagulación en los diferentes órganos lo que ocasiona la destrucción del organismo y la muerte; por ello, ahora los científicos y médicos la consideran no solo como una grave enfermedad respiratoria, sino también de la sangre y de múltiples órganos.
Hasta hace cinco años se desconocía que las enfermedades infecciosas causadas por virus, como el Ébola y el zika, también podían transmitirse a través del semen, por ello, desde que inició la pandemia de COVID-19 se sospechaba que el coronoavirus también podía transmitirse por vía sexual, pero hasta ayer un equipo de científicos chinos lo comprobó.
Investigadores de todo el mundo buscan un modelo animal que les permita llevar a cabo experimentos para probar en ellos la eficacia de tratamientos, medicamentos y de posibles vacunas; para ello, evalúan la susceptibilidad al nuevo coronavirus de diferentes animales de laboratorio, así como de animales de compañía, entre ellos ratones, hurones, monos, hámsters, felinos y otros.
La Organización Mundial de la Salud inició el ensayo global llamado “Solidaridad”, en 100 países del planeta, entre ellos México, para descubrir medicamentos y tratamientos terapéuticos que incluyen el remdesivir, las cloroquinas, antirretrovirales y el interferón beta, que permitan contrarrestar la pandemia de COVID-19 que mata, en promedio, al 7% de los infectados.
Uno de los primeros obstáculos para luchar contra la pandemia ha sido la falta de pruebas de diagnóstico precisas, rápidas y masivas. La RT-PCR requiere equipo especializados y entre 6 y 72 horas; sin embargo, un equipo de científicos desarrolló una prueba con tecnología de edición genética CRISPR que arroja resultados en 45 minutos, a partir de una muestra de saliva.