El reconocimiento de la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska es para el científico sueco Svante Pääbo, por sus descubrimientos sobre los genomas de homínidos extintos, al secuenciar el genoma del neandertal, un pariente extinto de los humanos, que contribuyeron al entendimiento de la evolución humana y al establecimiento de una disciplina científica nueva: la paleogenómica.
Gracias a la secuenciación del genoma humano y a los avances en ingeniería genética la humanidad está dando el paso hacia la medicina de precisión, para combatir enfermedades hasta ahora incurables. Ese pronóstico es una realidad cada vez más cercana contra la enfermedad más mortífera del planeta: el cáncer.
Hoy se cumplen 20 años de la publicación del desciframiento del genoma humano, hito científico del que, a partir del conocimiento del ADN de los recursos biológicos, han surgido innovadores productos y servicios como las vacunas contra la COVID-19. Campo tecnocientífico donde México está rezagado, pero que impulsa el crecimiento económico en sectores como la medicina, agricultura y energía.
Antiguos pobladores de una cultura preincaica llamada zenú, de lo que hoy es territorio colombiano, se mezclaron con los habitantes de las islas polinesias orientales entre los años 1150 y 1230 de nuestra era, casi 600 años antes de que llegaran colonizadores europeos, señala una investigación en el campo de la genómica poblacional encabezada por científicos mexicanos y publicada en Nature.